dijous, de maig 18, 2006

Más cal que arena para la RB en Cataluña

José Antonio Noguera

Fuimos muchos, y por muy diversos motivos, los que saludamos como una buena noticia la formación del gobierno “tripartito” de izquierdas catalán. Independientemente de la opinión que cada cual pueda tener sobre su gestión en general, así como sobre su agitada historia, desde el punto de vista de la defensa de una RB, que es lo que en esta tribuna interesa, había cierta justificación para darse con un canto en los dientes (al menos, tal y como está hoy día la receptividad política hacia la RB en los gobiernos de la UE): los tres partidos que formaban el gobierno catalán se habían interesado por la propuesta, los tres tenían socios en la Red Renta Básica, dos de ellos (PSC y ICV) habían organizado jornadas de estudio sobre la misma, uno de ellos (ICV) la asumía como objetivo a medio plazo en su programa electoral, y el Pacte del Tinell (que estipulaba los compromisos de gobierno del tripartito), en su apartado de política social y lucha contra la pobreza (en muchos puntos calcado del programa “Pobreza Cero” de ICV-EUiA), mencionaba la RB como objetivo a largo plazo.

La consigna que más o menos circulaba en aquellos primeros días de gobierno de izquierdas, al menos en ciertos ambientes, era que la conselleria de Bienestar Social y Familia, en manos de ERC, asumiría con gusto dicho pograma de “Pobreza Cero”, que incluía tres medidas concretas que “apuntaban hacia” la RB en un futuro no demasiado lejano: 1) una prestación familiar universal por hijos a cargo menores de 18 años; 2) una pensión universal para mayores de 65 años, a un nivel mínimo comparable a la pensión mínima contributiva; 3) una auténtica Renta Mínima Garantizada (RMG) para familias sin renta suficiente, que sustituyese la Renta Mínima de Inserción creada por CiU (el PIRMI) eliminando sus contraprestaciones laborales (aunque no, en esta fase, el control de recursos). Como objetivo de una legislatura, no era poco, desde luego. De haberse cumplido con tal programa, los siguientes pasos en pos de la RB eran obvios (y de mayor enjundia): una mayor individualización de la RMG, junto con su integración con alguna forma de “crédito fiscal” en el IRPF, nos hubiesen dejado ya bordeando una RB de facto.

Corresponde hoy valorar hasta qué punto se ha avanzado o no en esa dirección. Soy de la opinión de que ha habido bastante más cal que arena para los defensores de la RB. Me explicaré. Las leyes y disposiciones que la conselleria ha aprobado (o ha dejado en vías de aprobación) durante estos dos años y medio han ido en la buena dirección, aunque a paso muy lento e incomprensiblemente tímido, no explicable, en todo caso, únicamente por motivos presupuestarios. La Ley de Prestaciones Económicas de Asistencia Social es relativamente generosa en las cuantías, pues el indicador de renta de suficiencia supera incluso el actual SMI (aunque su efectividad plena se calendariza, es de suponer, para que puedan converger); dicha ley camina hacia una menor condicionalidad de las ayudas económicas complementarias, pero resulta excesivamente perezosa en cuanto a integración administrativa de las diversas prestaciones. No se entiende por qué no se ha aprovechado esa ley para avanzar decididamente en la línea de integrar un “suelo” de renta complementaria para las prestaciones sociales ya existentes, en cumplimiento del compromiso establecido en el Pacte del Tinell; sin embargo, está claro que se avanza hacia ello. Las ayudas complementarias a las pensiones más bajas han crecido y se han extendido, así como las prestaciones familiares por hijos a cargo, pero todavía estamos muy lejos, en este último caso, de la promesa de una cobertura universal (hoy sólo los menores de tres años la disfrutan). La Ley de Servicios Sociales, por su parte, adopta una saludable filosofía universalista, anti-estigma y centrada en los derechos.

En general, por tanto, podemos decir que el objetivo (1) del programa mencionado estaba bien (aunque incompletamente) encarrilado, pero no tanto así los objetivos (2) (prestación universal para menores de 18 años) y (3) (sustitución del PIRMI por una auténtica RMG). Todo indica que este último objetivo se dejaba para el período posterior a la aprobación del Estatut, como desarrollo de una de sus disposiciones (el artículo 24.3), que explícitamente habla de una “renta garantizada de ciudadanía” para todas aquellas “personas o familias” (lo que deja abierta la cuestión de su posible individualización) con ingresos por debajo de la linea de pobreza. Lamentablemente, y mientras muchos asistíamos perplejos al ruido y el apasionamiento que otras cuestiones terminológicas han generado, la referencia a una “renta básica de ciudadanía” que se incluía en el Pacte del Tinell “se cayó” en el texto del Estatut, quedándose en una RMG que ya era objetivo declarado de la legislatura, con o sin Estatut.

Está claro que se pueden aducir razones de todo tipo para este resultado positivo pero tímido: escasez de tiempo, transición desde el “régimen” de CiU a un nuevo escenario, prioridad para los colectivos con necesidades más urgentes (gente mayor, dependientes), etc; no creo que entre esas razones esté la presupuestaria, dado que el coste de aplicar los compromisos del programa “Pobreza Cero”, convenientemente calendarizado, hubiese sido asumible (si no en una legislatura al menos sí en una y media). También cabría que los defensores de la RB entonásemos un cierto mea culpa por habernos centrado en los principios, quizá descuidando un poco los ámbitos y contextos, más tediosos pero importantes, en los que se produce el “grano fino” del diseño de las políticas sociales. Ya nunca sabremos hasta dónde hubiese llegado este gobierno en política social si hubiese superado sus divisiones sobre el Estatut y si, una vez aprobado el mismo e ingresados sus réditos presupuestarios y competenciales en la cuenta de la Generalitat, se hubiese puesto por fin la “velocidad de crucero” en la aplicación de dichas políticas, que poco tienen que ver, a la postre, con el sexo de los ángeles que centra a menudo las discusiones más viscerales en política. Sólo cabe esperar que una difícil pero no imposible reedición de un gobierno de izquierdas tras la elecciones autonómicas de otoño pueda retomar el programa mencionado y completarlo, para ir incluso más allá. Lo que sí parece claro es que un gobierno con participación de CiU (sea con la pareja de baile que sea, PSC o ERC) no va a estar por dicha labor. Y lo mismo es extensible a la comisión de estudio sobre la RB que el Congreso de los Diputados lleva ya demasiado tiempo posponiendo, en el caso de que la influencia de CiU en el gobierno y en el grupo parlamentario del PSOE aumente. De momento, por tanto, más cal que arena para la RB.

3 Comments:

At 6:32 p. m., Anonymous Anònim said...

Estimado José Antonio:

Es cierto desde la perspectiva que argumentas en tu articulo que se estan esfumando quizas unas espectativas previas creadas.
Pero creo que no debemos de caer en el pesimismo, y afrontar la lucha con nuevos retos.

Por mi parte creo que la nueva reforma fiscal, que plantea el gobierno aunque no es como yo quisiera, ya que al plantear una reducción de impuestos, es robarle recursos al estado de bienestar, si plantea dos cuestiones basicas muy importantes de cara a la Renta Basica.

La primera y más importante es el aumento del minimo personal y familiar y personal a 5500 Euros, esto implica una posible RB de 458 Euros para el que no disponga de un ingreso.

La segunda es la solicitud de CIU, de abonar la deducción por los hijos menores de tres años a todos los padres y madres, no solo a las madres que cotizen, esto supone de facto una RB de 100 Euros para todos los menores de 3 años.

Soy consciente de que todo esto es poco para las espectativas creadas, pero se va avanzando que es lo que importa.

Los derechos laborales y la sociedad del bienestar que disfrutamos no se consiguió en una legislatura. Ha sido necesaria la lucha durante decadas. Con la RB sucederá lo mismo.

Las reformas economicas para su implantación requieren años, y quizas más se requiere para que las personas afronten el cambió de paradigma que supone la RB.

Animo que en menos de 20 años seguro que tendremos una RB.

En alemania se estan moviendo muchisimo y creo que las teorias que aporta el Prof. Werner de la universidad de Karlsruhe. Convencerán tambien a los de CIU.

Un saludo

Jose Miguel

WWW.rentabasica.blogspot.com

 
At 7:21 p. m., Anonymous Anònim said...

Ojalá tengas razón, José Miguel. La verdad es que yo tampoco soy demasiado pesimista aunque el artículo pueda dar esa impresión.
Sobre la bondad de aumentar el mínimo personal del IRPF ya escribí en otro artículo en este blog hace unos meses. Sólo dos precisiones: un mínimo personal en IRPF de 5500 equivale a una RB precisamente para quien SI tenga un ingreso (que es quien paga impuestos), y no para quien NO lo tenga, como afirmas tú. En segundo lugar, NO implica una RB de 458 euros, porque, en rigor, no deberíamos contabilizar como RB el umbral del mínimo personal, sino los impuestos que se hubieran pagado de más si esa cantidad hubiese entrado en la base imponible (eso, que sería una cantidad mucho más baja, es lo que de hecho se está "ganando" con el mínimo personal).
Gracias por el comentario y hasta otra
José A. Noguera

 
At 5:37 p. m., Anonymous Anònim said...

Estimado José Antonio:

Quisiera aclarar una consideración, sobre tu comentario que quizas no me he explicado bien.
El hecho de que el gobierno haya abandonado la propuesta de una FLAT-TAX, del 20% como tienen algunos paises del Este, es lo que hay que festejar, porque nos mantiene abiertas las esperanzas.
El minimo exento supone como bien argumentas una renta básica para los que trabajan. Y con esa misma argumentación si los que trabajan no pagan por unos ingresos que se estiman que sea el minimo imprescindible para subsistir, porque quien no llegue ahi no recibe por parte de la administración ese minimo vital.


Como ves el hecho de tener ese minimo vital nos da argumentos y con esos argumentos entramos en lo que seria el impuesto negativo, yo estoy en contra del impuesto negativo, por los problemas sociales que trae. Para lo cual es necesario la activación de unas medidas correctoras.

La financiación de la RB, no puede provenir del trabajo, debe de ser financiada por el consumo, todos somos conumidores, todos financiamos la RB. El trabajo ha de ser libre. De lo contrario los que trabajan financian a los que no trabajan y eso es injusto.
Quien aporta algo a la sociedad no debe de ser castigado en financiar al que no puede o no quiere aportar nada.
Todos consumimos el que más gana, más trabaja, consume productos más caros, aporta más el que no consume o consume productos más baratos aporta menos. Pero todos aportamos al bienestar común.

Confio en que la RB será una realidad en no mucho tiempo.

Un saludo

Jose Miguel

WWW.rentabasica.blogspot.com

 

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